Oficios 2.0: cómo la tecnología reinventa todo tipo de trabajo
En paralelo al fenómeno Uber, tanto mozos como taxistas o negocios con delivery apelan al celular para ahorrar tiempo y hacer más eficiente su tarea
Fernando recibió la solicitud de viaje en su celular. Aceptó
y condujo su taxi hasta donde lo esperaban. En la pantalla de su teléfono, el
pasajero veía cómo se dibujaba el recorrido y recibió una notificación cuando
llegó. Al terminar el servicio, chofer y cliente intercambiaron calificaciones.
Taxistas que se pasaron del radio taxi a las aplicaciones móviles, mozos que reemplazaron la comanda de lápiz y papel por un sistema digital para tomar los pedidos y locales de delivery en los que el sonido del teléfono ya no es lo único que marca el pulso de las ventas. La era 2.0 no sólo abrió las puertas a nuevos modelos de servicios, sino que permitió reconvertir actividades tradicionales en la ciudad.
Así, la discusión que desencadenó Uber varios meses antes de su arribo a Buenos Aires fue lo que inspiró a Daniel Aleman a pensar en TaxiCel.
Santiago Cejas toma el pedido con una tablet en
el bar La Princesa. Foto: Diego Spivacow/AFV
Aleman imaginó así una alternativa que permita a los taxistas "competir con las mismas herramientas" que Uber. Así fue como nació TaxiCel, una aplicación argentina que comenzó a funcionar hace pocas semanas en Capital Federal y, según los números que manejan sus creadores, cuenta con 700 conductores adheridos y 400 usuarios.
Además de TaxiCel, desde 2014 funciona en el país EasyTaxi, que, si bien había sido prohibida por el gobierno porteño, la realidad muestra hoy que se puede utilizar sin costos extras para el conductor o el pasajero -según comprobó LA NACION al hacer un viaje la semana pasada. Safer Taxi es otra app que sigue operando en la ciudad; en este caso, asociada a una empresa de radiotaxis.
No obstante, en el caso de TaxiCel, Alejandro Pestchanker, uno de sus cofundadores, dijo a LA NACION que mantienen un diálogo fluido con las autoridades porteñas, pero que es necesario "adaptar las normas a las necesidades actuales de la sociedad".
A diferencia de Uber, Pestchanker dijo que ellos tomaron "lo bueno de lo que hay" en el sistema de taxis actual y que "no hace falta ser disruptivos" para mejorar la experiencia de los pasajeros.
En paralelo al fenómeno de Uber, las innovaciones técnicas
se expanden en la Capital con mozos, taxistas y deliveries que usan el celular
para ahorrar tiempo y ser más eficientes. Foto: Rodrigo Néspolo
Entre los beneficios que enumeran sus creadores, esta app nacional
permite ver la identidad del chofer y los datos del coche antes de abordarlo,
saber en qué momento llegó al punto de partida elegido y calificarlo al final
del recorrido. Además, afirman que los taxistas pueden hacer más viajes por
día, con mayor seguridad y ganancias. Los usuarios también suman premios por
recomendarla y acumulan puntos que después pueden ser utilizados para pagar.
Fernando, un taxista que trabaja con TaxiCel y EasyTaxi,
aseguró al ser consultado que ganó "eficiencia" y que no está
"todo el día girando" como cuando usaba el radio taxi. Dijo, además,
que los pasajeros tienden a parar más a los autos que llevan el acrílico en el
techo "por seguridad", en detrimento de los "puerta negra",
como se conoce en la jerga a los que no pertenecen a una flota de radio.
En la gastronomía
Fuera de la puja que mantienen Uber y los taxistas, las
nuevas tecnologías están presentes desde hace tiempo en otros rubros y con una
relación más armoniosa.
Uno de los casos es el de las aplicaciones para restaurantes
como E-restó, start-upargentina que nació hace cinco años como una
plataforma de gestión para los locales gastronómicos. A diferencia del software
tradicional que se utiliza en muchos bares y restaurantes, según sus desarrolladores,
la app le da "más comodidad y libertad" al dueño del local,
permitiendo conocer en línea cómo van las ventas sin estar en el lugar.
La eficiencia es otro de los puntos fuertes que mencionan
Juan Manuel Cuello y Alejandro Fernández Funes, fundador y uno de los socios de
la empresa, respectivamente. "Una de las funciones permite cargar recetas.
Entonces, se cruzan las cantidades y el precio de los ingredientes, y el
sistema calcula el costo. Gracias a esto, una de las usuarias se dio cuenta de
que la torta más solicitada del local la estaba vendiendo a pérdida",
contó Fernández Funes.
Donde E-restó se hace más visible para la comunidad es en la
mesa. Así suele ocurrir en La Princesa, la confitería situada en avenida San
Martín 1650, una de las 50 que usan el sistema en Buenos Aires. En ese lugar,
según contó a LA NACION Gustavo Álvarez Cobas, uno de los dueños, varios
clientes se sorprenden cuando los mozos se acercan a tomar el pedido con una tablet.
Es que la app permite cargar la carta y que las comandas salgan
impresas directo en la barra, y, de esta manera, reducir los tiempos de entrega
y mejorar la comunicación con la cocina. Y para quienes no pueden esperar, la
cuenta puede obtenerse al instante.
Las empresas de delivery también son una muestra de la
sinergia entre las nuevas aplicaciones y los modelos de negocios preexistentes.
Pedidos Ya tiene cerca de 1500 comercios adheridos en Buenos Aires, que
representan la mitad de todo el país. Y está presente en más de 400 ciudades de
América latina.
Según datos de la empresa, en la actualidad, el 70% de los
pedidos de delivery que llega a los locales es a través de la plataforma
digital. "Como el sistema siempre se caracterizó por ser muy completo y
sencillo, pensamos que los usuarios encontraron ese valor agregado y, por eso,
comenzaron a preferirla al teléfono", dijo Federica Hampe, la vocera de la
empresa.
Por un tiempo, convivirá lo viejo con lo nuevo
El analista especializado en telecomunicaciones Enrique
Carrier se refirió al fenómeno de Uber y el avance de las nuevas tecnologías en
distintas actividades comerciales. "Es algo que se está viendo desde los
principios de Internet", dijo. Y agregó: "En una red donde todos
están conectados por igual, se desintermedia el mecanismo que había antes para
poner en contacto la oferta y la demanda". En ese sentido, planteó la
analogía con las empresas de radiotaxi y Uber. "Por un tiempo van a
convivir los métodos tradicionales con las nuevas modalidades. Cada una tendrá
su público", afirmó el experto. En el caso de las aplicaciones de
transporte, Carrier subrayó como diferencia que mientras un taxista no suele
tener clientes fijos, las aplicaciones generan un historial por un sistema de
calificaciones. No obstante, dijo que "hay cosas para mejorar" como
en el caso de los requisitos que se le pide a uno y a otro para brindar el
servicio. Y también consideró que la ley que regula el funcionamiento de los
taxis "es anacrónica" ya que sólo contempla solicitar viajes en la
calle o por teléfono.
fuente: lanacion.com.ar





